El Dr. Andrea Danese, psiquiatra especializada en niños y adolescentes en el Instituto de Psiquiatría del Colegio del Rey en Londres afirma: hallamos que ser víctima de maltrato en la niñez aumenta significativamente el riesgo de obesidad en la adultez.
Para realizar el estudio, los investigadores examinaron los datos de más de 190,000 personas que participaron en 41 estudios a lo largo del mundo.
Los investigadores se mostraron seguros de que con sus hallazgos se confirmaba una vez más que los acontecimientos que ocurren en la infancia tienen consecuencias a largo plazo en la salud de las personas.
¿Qué es un trauma?
Para el psiquiatra Van der Kolk el trauma, por definición, es insoportable e intolerable. Es una experiencia que sobrepasa tu capacidad de lidiar con ella. Te sientes superado, desamparado y confuso.
Mucho después de la experiencia traumática, la parte de nuestro cerebro que garantiza nuestra supervivencia puede reactivarse ante el menor atisbo de peligro y movilizar los circuitos cerebrales alterados y secretar enormes cantidades de hormonas del estrés. Ello precipita emociones desagradables, sensaciones físicas intensas y acciones impulsivas y agresivas.
El problema de la obesidad convertido en una solución biológica
Doce años después de haberla tratado por primera vez, Felitti (director del Departamento de Medicina Preventiva de Kaiser Permanente de San Diego) volvió a ver a la mujer cuya drástica pérdida y recuperación de peso originaron su investigación.
Le contó que posteriormente se había sometido a una operación bariátrica, pero que después de perder cuarenta y cuatro kilos empezó a tener ideaciones suicidas. Necesitó cinco hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de electroshock para controlar sus ideas suicidas.
Felitti destaca que la obesidad, que se considera un importante problema de salud pública, en realidad puede ser una solución personal para muchas personas. Piense en sus implicaciones: si malinterpretamos lo que para una persona es una solución como un problema que hay que eliminar, no solo es probable que fracasen en el tratamiento, como sucede en los programas contra las adicciones, sino que pueden aparecer otros problemas.
Una mujer que había sido violada y tenía sobrepeso contó a Felitti: El sobrepeso se ignora, y esto es lo que yo necesito
El peso puede proteger a los hombres, también. Felitti recuerda a dos guardias de la prisión estatal que participaron en su programa para personas obesas. Recuperaron rápidamente el peso que habían perdido, porque se sentían mucho más seguros siendo los tipos más grandes del módulo.
Otro paciente se volvió obeso después de que sus padres se divorciaran y se fuera a vivir con su abuelo alcohólico. Explicaba: «No comía porque tuviera hambre y todo eso. Simplemente era un lugar en el que estar seguro. Desde la guardería, siempre me pegaban. Cuando engordé, dejaron de pegarme».
El significado emocional del sobrepeso y la obesidad
El estudio concluyó: Aunque se sabe extensamente que es perjudicial para la salud, las adaptaciones como fumar, beber, las drogas o la obesidad son muy difíciles de abandonar. Se tiene demasiado poco en cuenta la posibilidad de que muchos riesgos a largo plazo para la salud también puedan ser beneficiosos a corto plazo. La idea de que el problema sea la solución, aunque comprensiblemente sea un problema para algunos, encaja con el hecho de que en los sistemas biológicos las fuerzas opuestas conviven de forma rutinaria.
Lo que vemos, el problema con el que se presenta el paciente (la obesidad), suele ser solo el marcador del problema de verdad (trauma infantil), que permanece enterrado en el tiempo, oculto por la culpabilidad del paciente, el secretismo y en ocasiones la amnesia, y con frecuencia las molestias clínicas.
Emociones que se asocian al sobrepeso y la obesidad
Sin hacer un análisis exhaustivo sobre los conflictos emocionales que en Biodescodificación suelen ser más habituales en los casos de sobrepeso y obesidad, señalo algunos que después de leer el relato de Van der Kolk te sonarán muy obvios:
Abandono
Explica J. Casla: Cuando somos o nos sentimos abandonados (padre o madre ausente, niño abandonado por los padres, o un padre o madre que no cumplen con su función), estamos indefensos, frágiles. Nuestro inconsciente biológico detecta que podemos ser atacados y devorados por lo que el hecho de ser más grandes nos mantendría protegidos. Siendo más voluminoso será más fácil que el clan, mi madre, me encuentre. En cambio, si no se puede ser o aparentar gran tamaño, la solución biológica es hacerse pequeño, pasar desapercibido para poder escapar del predador.
Rechazo al contacto sexual
Frecuentemente se arrastra desde la infancia cuando la persona afectada se sintió humillada o agraviada y aún conserva el miedo de que se repita. Suele suceder que una persona que ha vivido esa humillación después acumule demasiada grasa para no ser deseada por el otro sexo, para rehuir el contacto sexual o por temor a ser engañada.
Sentirse bajo amenaza
En la naturaleza, cuando ciertos animales están frente a frente, preparados para el combate, primero intentan impresionar a su enemigo hinchándose, erizando su pelo, abriendo sus alas, etc. para disuadir al oponente y tratar de evitar un enfrentamiento siempre de resultado incierto. El equivalente en el ser humano es tratar de intimidar a sus rivales aumentando su tamaño a través de la grasa.
Liberar las emociones reprimidas
Lo que ha sucedido en la infancia no se puede deshacer. Pero lo que sí que se pueden tratar son las huellas del trauma en el cuerpo, la mente y el alma: las sensaciones aplastantes en el pecho que podemos etiquetar como ansiedad o depresión; el miedo a perder el control; estar siempre en alerta ante el peligro o el rechazo; el odio hacia uno mismo; las pesadillas y los flashbacks; la niebla que nos impide concentrarnos y dedicarnos totalmente a lo que estamos haciendo; la incapacidad de abrir por completo nuestro corazón a otro ser humano.
El trauma nos arrebata la sensación de control sobre nosotros mismos.
El reto de la recuperación es volver a adueñarnos de nuestro cuerpo y de nuestra mente, de nosotros mismos.
Esto significa sentirnos libres de saber lo que sabemos y de sentir lo que sentimos sin acabar abrumados, enfadados, avergonzados o colapsados. Para la mayoría de las personas, ello implica:
1.- Encontrar el modo de permanecer tranquilos y centrados,
2.- Aprender a mantener esta calma ante imágenes, pensamientos, sonidos o sensaciones físicas que nos recuerdan el pasado,
3.- Encontrar el modo de estar completamente vivos en el presente interactuando con las personas que nos rodean,
4.- No tener que guardar secretos sobre nosotros mismos, incluyendo secretos sobre las cosas que nos han permitido sobrevivir.
Superar un trauma requiere un proceso terapéutico en el que la labor de un profesional de la medicina y de la psicología lleve un control.
Descodificar la obesidad
Cuando hay que relacionar el sobrepeso y la obesidad con unas vivencias estresantes, la Biodescodificación es una herramienta que sirve para reducir el estrés emocional que puede tener su origen incluso en experiencias abusivas del transgeneracional.
La Biodescodificación se centra en la escucha profunda del cuerpo para identificar qué sentimiento concreto está atrapado en el cuerpo y cuáles son las creencias limitantes que están bloqueando la capacidad de disfrutar y de relacionarse consigo y con el entorno.
No te recomiendo en este caso que trates de hacerte autoterapia. Ponte en buenas manos y haz el camino, desde el amor, para volver a adueñarte de tu cuerpo, de tus emociones y de tu mente.
Fuente: Extracto del blog https://escuchabiologica.com/obesidad-biodescodificacion-sobrepeso

